miércoles, 14 de diciembre de 2011

No me llevo bien con el espejo.

No me cae bien.
No sé si me deforma la realidad, no sé si empeña en joderme la vida. No sé, no me lo preguntes.
Hace tiempo que perdí las ganas de vivir. Hace tiempo que me volví algo depresiva.
Hace años que alguien se cargó mi autoestima y no se volvió a recuperar.

Hay una chica encerrada en mi espejo. Se parece a mi. Pero yo no quiero que se parezca. No es nada bonita.
Tiene marcas en la cara, la pintura corrida, llagas en la boca y el humo impregnado en sus labios.
Puedo oír su mirada. Pide auxilio y solo yo puedo ayudarla.
Pero ella no ayuda. Ella no cambia. Ella no me motiva. Si yo no tengo fuerza de voluntad ella tampoco hace que eso cambie porque sigue encerrada de la misma forma, igual de fea y desagradable.
Y no quiero que sea a ella a la que vea todas las mañanas.
Estoy harta de ella. Y de mi. Porque yo soy ella y ella es yo.
Porque sabe lo que quiere y no puede tenerlo. Porque solo intenta ser feliz y a través de ese espejo no puede encontrar la felicidad.
Porque está encerrada en ese espejo, y a la vez en un montón de carne, y a la vez en una cárcel de humo y a la vez.... en un aura de pesimismo.

¿Cómo luchar contra TANTAS barreras?
¿Cómo ser fuerte frente a tanta gente que te mira mal?
A veces es mejor no salir de tu reflejo y taparte los ojos.
A veces es mejor no despertar.

No me cae bien el espejo.
Porque no me muestra lo que quiero ser.

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